Al explotar uno siempre es el loco… 5 observaciones y 5 consejos.

loca yoProbablemente la razón que haya desencadenado tu furia y aflojado toda una serie de reclamos sea justa; sin embargo, no resultará ser el centro de tu discurso, tampoco su conclusión y definitivamente, no te dejará bien parado después de todo, a fin de cuentas acabas de explotar y seguramente has dicho de todo, sin orden ni coherencia; vulgarmente caíste en la categoría de “loco”.

Sucede que cuando pasas mucho tiempo tolerando situaciones con las que no has estado muy de acuerdo por el “bienestar de la relación” – independientemente de la naturaleza de ésta –  la tontería más pequeña tiene el poder de hacerte explotar y lograr que todo el esfuerzo de haber tragado grueso en innumerables oportunidades acabe perdiéndose.

Malas noticias, el error es tuyo por injusto que parezca…

No soy psicólogo ni ningún tipo de profesional de la conducta, pero si soy un ser humano con tantos episodios y matices como cualquier otro que intenta entender por qué le pasan las cosas.

Observando objetivamente el patrón de mis propias discusiones y analizando cómo es que terminé hablando de otra cosa y en el medio de una situación desagradable, no puedo sino concluir que, un poco más del 85% de las veces, la culpa ha sido mía, aun cuando pensaba estar haciendo lo correcto.

5 observaciones, 5 consejos…

Resultaba bizarro en primer lugar porque mi “oponente”, o bien, no estaba al tanto de los sacrificios hechos por mí en nombre del bienestar de nuestra relación, o, porque simplemente le resultaba transparente. ¡Muy cara dura!, siempre lo pensaba, pero siendo justa, la romántica “gafa” que quiso negociar consigo misma, sin involucrar al otro, fui yo. No hubo negociación, para ser más clara.

Esa la observación, aquí el primer consejo asumiendo que tú también estás en las mismas: Si tomaste la decisión unilateral de hacer “el sacrificio”, sin discusión de términos ni condiciones, ¡pasa la página!

No uses ese acto como bandera o argumento más adelante, puedes quedar como un loco, rabioso o rencoroso y, muy pesar de tu intención de abrir los ojos de tu interlocutor (en caso en el que realmente sea un inocente), no tendrá validez. Hazte esclavo de lo que callas y no te expongas a las odiosas palabras: ¡no estoy en tu cabeza! – frase por demás chocante y gasolina para la discusión.

Segunda observación: si algo noté, es que sea cual fuera la razón por la que había decidido hacer un sacrificio, siempre recibí una recompensa por corta y momentánea qué ésta haya sido. Tuve una compensación.
¿Qué toca si el “sacrificio” ya no es suficiente o no funciona? Reconocer  que las cosas no salieron bien.  ¿Mi segundo consejo?Perdónate y  hazte responsable de tus decisiones; no te conviertas en víctima ante los ojos de los demás, y especialmente, ante los tuyos, es fatal para tu autoestima. Otra cosa, jamás te arrepientas de haber dado una, dos, tres o infinitas oportunidades a los demás, porque eso al final le dará tranquilidad y paz a tu alma si la explosión termina con una decisión radical.

Las emociones son emociones, y por más que deseé controlarlas, una explosión es justo eso: una explosión con reacción en cadena. Tercera observación y mi consejo al respecto: ¡tienes derecho a explotar pero, toca controlarse! Confía en tus instintos. Tómate unos segundos para evaluar si realmente te sientes o no preparado para tener la conversación. Considera que bajo condiciones de presión tu capacidad para razonar estará limitada, adicionalmente, sentimientos negativos como la tristeza, la impotencia y la frustración, estarán potenciados. Respira y busca los signos evidentes de una explosión: subes el tono de la voz, tus gesticulaciones son exageradas, cosquilleo en zonas como estómago y cara, presión en la mandíbula y, principalmente, con tus palabras buscas herir, no conciliar. ¡Haz un llamado a botón y toma en cuenta la cuarta observación!

Una vez en la situación de ahogo e intolerancia, la frase “por gafa” rondaba mi cabeza. ¡Si!, siendo sincera la mayoría de las veces yo lo permití, una y otra vez, por eso no aguanté otra más y exploté.  Mi consejo para ti: admítelo sin pena, ¡ya es suficiente!  Si llegaste al punto de explotar es porque más de una vez tuviste la oportunidad de decir que no estabas de acuerdo, pero lo dejaste pasar en aras de una relación en la que probablemente sólo tú estás haciendo el esfuerzo.

En este punto de nada sirve que te diga que evites la situación, así que usa la experiencia para aprender de ella y mejorar; quinta y última observación. Consejo: evalúa si llegó la hora de dejar ir a esa persona o relación.

¡Explotar es de humanos, pero no por eso lo podemos usar de excusa para hacer valer nuestros derechos y menos aún usarlo como recurso para conseguir lo que necesitamos de la vida!

Para enfrentar con éxito el conflicto, o mejor aún evitarlo, se requiere de personalidad, seguridad, confianza en sí mismo y sobretodo saber con exactitud lo queremos de la vida, así como cuáles son nuestras prioridades. Es muy obvio que también es necesario desarrollar estupendas habilidades para comunicar, expresar sentimientos y tener muy agudo el sentido de oportunidad. Por último, y lo más importante, sentir mucho amor por uno mismo, te dará el coraje para actuar en nombre de tus derechos.

 

Espero que estas reflexiones y consejos sean de utilidad para ti… de ser así compártelo.

¡Lindo día!!!

Acerca de Ana Iriza C.

Ana Adela Iriza, curiosa del comportamiento humano... Licenciada en comunicación social. Graduada en la Universidad Central de Venezuela. Directora de la Revista Marcas Venezuela y de Pent House Creativo, Estudio de Planificación y Soluciones Editoriales.

Publicado el 27 octubre, 2015 en Actitud positiva, Alcanzar los sueños, Carrera, Desarrollo humano, Desarrollo personal y etiquetado en , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

Deja un comentario