Claves para preparar un buen año

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Es importante comenzar un nuevo ciclo con un plan de vida y estar preparados para vivir esa visión en la realidad que nos rodea. Debemos tener un propósito en mente, pues todas las metas son alcanzables con un poco de intencionalidad y disciplina. El grado de éxito que tengamos en el 2017 será proporcional a la dirección a la que apuntemos y la intención de cada decisión que tomemos.

Los últimos días de diciembre son la ocasión perfecta para analizar nuestra realidad y reflexionar sobre nuestro logros, en dónde estamos y a para dónde queremos ir. Para enfrentar un nuevo ciclo, es necesario plantar nuestros pies en el mundo que nos rodea muy conscientes de sus condiciones y cómo se proyecta para el año venidero.

Probablemente, haciendo nuestro balance, llegaremos a la conclusión de hacer algunos cambios necesarios para cumplir con nuestros sueños. Ésto naturalmente causa algo de ansiedad y temor;  tal vez hasta pudiera paralizarnos o convencernos de no avanzar. Estas emociones no diferencian entre edad ni tampoco entre la situación económica o profesional de cada quien. La buena noticia es que es fácilmente combatible. La clave está en el enfoque que le demos a esos próximos 365 días, a nuestra actitud y en la elaboración de un buen planteamiento que nos permita tomar las riendas de nuestras vidas para no caer en la apatía o en el desánimo.

Dependerá, en un altísimo porcentaje, de nosotros mismo obtener los resultados deseados, pues  más nadie tiene la responsabilidad de construirnos el futuro.

A continuación comparto 5 pasos tomados del libro de Ron Edmondson “Writing a Life Plan for The New Year” para elaborar nuestro planteamiento:

1.- Conscientes de nuestra realidad y situación que nos rodea, vamos a establecer de tres a cinco metas en total para cumplir en el 2017.  Más de eso nos puede desgastar.

Para escoger los objetivos debemos tomar en cuenta todas las áreas de nuestra vida en las que deseamos ver mejoría.  Luego organizarlas según nuestras prioridades y enfocarnos en las probabilidades reales de llevar cada meta a la acción. Aquí hay que ser muy honesto con uno mismo. Es decir, debemos plantearnos metas que se puedan cumplir con las herramientas que tenemos y con esfuerzo.

2.- Con nuestras metas identificadas, el segundo paso será transformarlas en algo que podamos medir, para poder seguir con claridad el proceso y el éxito. Aquí es importante contestarnos las siguientes preguntas por cada objetivo: ¿Para este objetivo, qué significa alcanzar el éxito? ¿Cómo me voy a sentir una vez que haya completado esta resolución?

3.- Hay muchas probabilidades de que la causa por la que fallamos en mantener nuestras resoluciones de Año Nuevo sea por no ejecutar bien una lista de acciones a tomar, entonces debemos cuestionar cada acción antes de echarla andar y ser muy específicos en los logros que deseamos obtener. Cuanto más específica sea la acción, tenemos mayores oportunidades para su realización.

Sí durante la ejecución del plan necesitamos cambiar algunos objetivos, o incluso desechar algunos de ellos, hagámoslo. Sólo nosotros sabemos qué queremos y a dónde queremos llegar, no estamos satisfaciendo a otros sino a nosotros mismos.

4.- Rendición de Cuentas. Para ver convertidas nuestras metas en realidad necesitamos construir un sistema de rendición de cuentas dentro del plan con el que nos sintamos cómodos. Por ejemplo:

  • Colocar las acciones en el calendario del próximo año.
  • Imprimir nuestro proyecto de vida y compartirlo con alguien, eso nos genera compromiso.
  • Tener un socio cómplice es de gran ayuda, sobre todo cuando nuestras metas son individuales como perder peso, ejercitarse, etc.
  • Utilizar aplicaciones que nos ayuden a planificar, con alamas.

La clave aquí es construir un sistema que nos mantenga rindiendo cuentas para alcanzar nuestros objetivos. A medida que repitamos las acciones y veamos resultados, desarrollaremos hábitos en estas áreas.

 

5.- ¡CELEBRAR LA VICTORIA!

De hecho, ¡es algo que debemos hacer siempre! Es fundamental para cualquier éxito a largo plazo.

El tamaño de nuestra recompensa se puede basar en el tamaño de la meta y el tamaño de nuestro presupuesto, pero debe ser lo suficientemente atractivo para mantenernos motivados.

Se ha dicho que lo que se recompensa se repite… y eso parece ser cierto.

 

Espero sea de provecho para todos y podamos celebrar muchos logros este 2017.

 

¡¡Felices fiestas!!

Acerca de Ana Iriza C.

Ana Adela Iriza, curiosa del comportamiento humano… Licenciada en comunicación social. Graduada en la Universidad Central de Venezuela. Directora de la Revista Marcas Venezuela y de Pent House Creativo, Estudio de Planificación y Soluciones Editoriales.

Publicado el 20 diciembre, 2016 en Actitud positiva, Alcanzar los sueños, Desarrollo humano, Desarrollo personal, Español. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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