Cuando decir “no” es positivo

Decir no es necesario.
Cuando “no” es “sí”.

… Y no tiene nada que ver con decir no, queriendo decir sí, como el sinnúmero de chistes que hay respecto a lo “difícil” que es entender a las mujeres (risas).

Todos sabemos que la palabra no es un adverbio que expresa negación. Pero, ¿sabías que puede tener una connotación positiva? Sí, ¡así como lo lees! Una connotación positiva para nuestras vidas y, más específicamente, para nuestro bienestar físico, mental y emocional.

Saber decir no en determinadas situaciones o a determinadas personas es necesario para mantener el equilibrio en nuestras vidas. ¿Cuántas veces has dicho por temor o pena a decir no? ¿Cómo te has sentido? ¿Cuál ha sido el resultado de tu desempeño cuando has hecho algo contrario a tu deseo?

No se trata de negarse por negarse; se trata de ser selectivos con la información, las personas y las situaciones que atraemos a nuestras vidas. Se trata de transformar patrones de conducta que nos ahogan y nos dificultan avanzar hacia nuestros sueños. Se trata de ser auténticos y honestos con nosotros mismos y con los demás. Se trata de atraer más de lo que nos agrega valor. Y también se trata de identificar cuando un aunque desees decir no, no resta valor porque es un acto de generosidad que le agrega valor a otro(s) o porque nos acerca a donde queremos llegar.

A continuación listo algunas situaciones donde decir no es positivo:

  • Cuando la situación atenta contra nuestros valores;
  • Cuando nos exponemos a perjudicar nuestra reputación porque sabemos que nuestro desempeño no será el mejor, bien sea porque no tenemos la disponibilidad de tiempo para hacerlo o no tenemos el deseo de hacerlo;
  • Cuando la situación implica un alto riesgo para nuestra integridad física, mental o emocional;
  • Cuando la persona o situación es nociva para nuestra vida (nos llena de energía negativa);
  • Cuando la situación o persona nos desvía de nuestro camino hacia el logro;
  • Cuando el miedo nos impide avanzar hacia nuestros sueños (aquí le decimos no al miedo);
  • Cuando decir no agrega valor, ni a nosotros ni a la otra persona ni a la situación;
  • Cuando la situación o persona sabotea de alguna manera nuestro bienestar como individuos;
  • Cuando decir contradice nuestro mensaje de vida.

Hay otros momentos en que es recomendable decir no, pero yo pienso que esos son los principales. Ahora bien, como dije más arriba, también hay momentos en los que debemos decir aunque queramos decir no. Esos momentos se resumen en una sola oración: cuando se trate de hacer lo correcto y no necesariamente lo que es cómodo. ¿Qué es lo correcto? Eso sólo tú lo puedes saber. Escucha a tu corazón y a tu intuición; ellos saben la respuesta a esa pregunta.

¡Feliz y bendecida semana!

 

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