¡La paz no es solo para los hippies!

Paz interior es sinónimo de felicidadEn lo básico, todos somos seres humanos semejantes en busca de la felicidad y esto nos vincula los unos a otros, haciendo posible entendernos y establecer relaciones. Dalai Lama en su discurso al recibir el Premio Nobel de la Paz (1989) convida a vivir en armonía y paz, no como un sueño sino como una necesidad. “La clave es la paz interior: si se tiene paz interior, los problemas externos no afectarán el profundo sentido de paz y tranquilidad. En este estado mental se puede afrontar las situaciones con razonamiento y tranquilidad, mientras se mantiene la felicidad interior. Sin paz interior, por muy confortable que sea la vida material, aún se estará preocupado, molesto o triste por diferentes circunstancias”.

Vivir en paz es vivir en armonía con nuestros valores, propósito y sueños. Si ignoramos la rabia que llevamos dentro, la tormenta afuera nunca desaparecerá. Para actuar en conformidad y aceptar aquellas cosas que no podemos cambiar en nuestros semejantes es necesario estar internamente consciente y satisfechos con nuestras propias decisiones y acciones. Quien no se encuentra en paz vive en queja constante, asume el papel de víctima y achaca a los demás sus tropiezos e infelicidad. ¡Eso se llama estar en guerra con los demás! Gandhi vivía convencido de que si no alcanzamos la paz dentro de nosotros mismos, siempre estaremos en guerra con los demás.

Para meditar: En medio de la tormenta y tiempos difíciles es posible vivir en paz

Había una vez un rey que ofreció un gran premio a aquel artista que pudiera captar en una pintura la paz perfecta.
Muchos artistas lo intentaron, el rey observó y admiró todas las pinturas, pero solamente hubo dos que a él realmente le gustaron y tuvo que escoger entre ellas.
La primera era un lago muy tranquilo. Este lago era un espejo perfecto donde se reflejaban unas plácidas montañas que lo rodeaban. Sobre estas se encontraba un cielo muy azul con tenues nubes blancas. Todos quienes miraron esta pintura pensaron que esta reflejaba la paz perfecta.
La segunda pintura también tenía montañas, pero estas eran escabrosas y descubiertas. Sobre ellas había un cielo furioso del cual caía un impetuoso aguacero con rayos y truenos. Montaña abajo parecía retumbar un espumoso torrente de agua. En todo esto no se revelaba nada pacífico.
Pero cuando el Rey puso cuidado, observó que tras la cascada había un delicado arbusto creciendo en una grieta de la roca. En este arbusto se encontraba un nido. Allí, en medio del rugir de la violenta caída de agua, estaba sentado plácidamente un pajarito en el medio de su nido…
Sin dudarlo el Rey escogió esta pintura y explicó:
“Paz no significa estar en un lugar sin ruidos, sin problemas, sin trabajo duro o sin dolor. Paz significa que a pesar de estar en medio de todas estas cosas, exista calma y serenidad dentro de nuestro corazón. Este es el verdadero significado de la paz.”

Para encontrar paz el cambio real debe producirse en nuestro interior, sin esperar que el mundo cambie por nosotros.
La autosatisfacción es consecuencia de estar en armonía con uno mismo, es decir, estar en paz que es sinónimo de felicidad.

El primer gran síntoma de la felicidad es una sonrisa” – Madre Teresa de Calcuta.

¡Haz lo correcto, persevera y enfócate en tu propósito..!

Te invito a leer estos ocho pasos para recobrar tu paz interior

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