Conductas, ¿cómo cambiarlas?

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Tratando de entender, desde mis propios zapatos, por qué se puede llegar a sentir culpabilidad, frustración, decepción de uno mismo ante conductas  y decisiones que se toman y que generan en nuestro ser estrés, fatiga y ansiedad, me topé con una nota que me daba luces sobre esta situación.

 

Antes de pasar a comentarla, es importante decirles que a pesar de que creemos que somos lo que somos sin derecho a más nada, eso no es del todo cierto. Si queremos, podemos cambiar nuestras conductas y comportamientos, lo que nos ayudará a mirar de una manera diferente nuestra vida y actuar distinto ante las mismas situaciones generando soluciones que nunca pensamos podríamos llegar a encontrar.

“Dejar de repetir patrones de conducta”, la nota a la que antes hacía referencia, toca justamente este tema. Al leerlo, supe “qué hay más allá del personaje que llevamos fabricando toda la vida y cómo cambiar los patrones de conducta, de cierta forma, autodestructivos.”

 

El nuevo y más moderno paradigma de la ciencia establece, según los principios de la física cuántica, que la realidad es múltiple y que se define en función del observador. Si trasladamos esta idea científica a nuestro día a día, somos nosotros mismos, a través de nuestros pensamientos y actitudes, quienes impregnamos de energía aquellos acontecimientos que “corroboran” la versión particular que tenemos de la realidad.

 

E artículo indica algo completamente lógico: “Nuestro cuerpo es una máquina extraordinariamente sofisticada que, al igual que ocurre con todas las manifestaciones de la naturaleza, está preparada para rendir el máximo con el mínimo esfuerzo. Por ello, el cerebro desarrolla unas redes neuronales que nos permiten retener el aprendizaje, siendo capaz de generar pensamientos y reacciones automáticas sin tener que pasar una y otra vez por la misma experiencia. Esto tiene sus pros y sus contras. Por un lado, nos permite ahorrar energía, pero, por otro, nos condena a repetir “actos automáticos” generados como mecanismo de defensa en un momento de nuestra vida que ya nada tiene que ver con el momento actual.”

No obstante, de acuerdo a descubrimientos recientes de la neurociencia, contamos con la plasticidad del cerebro. “¿Qué quiere decir esto? Que esas redes neuronales pueden deshacerse y reconstruirse de diferente manera. Por supuesto, cambiar patrones no es tarea fácil, pero existen técnicas como la meditación o la atención consciente, que suponen herramientas muy válidas para conseguirlo.

De acuerdo a la fuente, aquí les dejo algunas sugerencias que, al aplicarse con esfuerzo y disciplina, nos ayudarán a cambiar nuestras conductas erráticas.

1.- Lo primero es entender que los personajes que construimos son complejos. “Puesto que es difícil definir nuestro personaje o determinar qué es lo que queremos (más allá de lo que creemos que queremos), una buena idea es empezar por lo más básico: el amor. Está claro que, en último término, todos queremos ser capaces de amar y ser amados. Lo que hagan los demás no está en nuestras manos, pero somos responsables de aquello que podemos hacer nosotros. Si queremos amor, hemos de darnos amor. Estoy convencida de que, empezando por lo más terrenal, podemos alcanzar lo más sutil. Creo que cuidarse es el mejor “primer paso”. Cuando a nivel físico desaparecen las toxinas, empezamos a ver con claridad el camino para eliminar también las toxinas emocionales. Y ni siquiera hace falta reflexionar… las respuestas llegan solas.”

2.- Juega a ser diferente. A partir de hoy busca situaciones no demasiado comprometedoras en las que puedas probar interpretar un personaje completamente diferente del que “crees que eres”. Por ejemplo, si te consideras demasiado complaciente, empieza a no serlo. O si crees que eres demasiado dependiente prueba a irte de vacaciones (o al cine, o a un bar) en soledad. Quizá a primera vista te parezca algo absurdo o radical, pero puede ser una experiencia verdaderamente reveladora. Si te das permiso de “ser” el personaje que quieres, podrás descubrir lo que realmente te gusta. El verdadero trabajo de este ejercicio es practicar el desapego al personaje que nos hemos creado y a nuestras creencias.

3.- Ya de por sí, detectar o definir nuestro personaje es complicado. Conocernos en profundidad y saber quiénes somos en realidad es aún más complicado. Pero todavía más es poner esa maquinaria en marcha, cada día. Puesto que llevamos toda la vida reforzando los mismos patrones, es obvio reconocer que, sobre todo al principio, seremos bastante torpes al empezar a desenvolvernos de otra manera. La paciencia es una gran virtud y perdonarnos por no hacer las cosas bien a la primera (o a la décima) también lo es.

4.- La única manera de detectar nuestros patrones de conducta destructivos, de auto conocernos y de cambiarlos es prestar mucha atención, aquí y ahora, en cada circunstancia, en cada conversación, en soledad, siempre. Puedes comprar un cuaderno personal para hacer las anotaciones de cada cosa que vayas descubriendo: cómo me siento con esta persona, con este trabajo, cómo actúo, qué reacciones tengo… tengo ganas de tirarme a la piscina o tengo ganas de huir, etc.

5.- Asumir el vacío, asumir que nos hemos equivocado, asumir el silencio, aceptarlo con disciplina y compromiso es el primer paso hacia la auténtica felicidad. Porque solo en el silencio somos capaces de escuchar esa vocecita interior que suspira por ser reconocida y escuchada. La recomendación es a que te detengas un momento. Permítete escuchar el silencio, deja de buscar estímulos de manera compulsiva, deja de inventar e interpretar personajes y atrévete a abrir esa puerta… puede que al principio sientas algo de miedo, pero descubrirás que, detrás de las sombras existe el equilibrio.

Aunque compete a cada cual responsabilizarse de su vida, quizá estas ideas te sirvan como punto de referencia en tu propio recorrido. Vamos a practicarlas y luego podemos comentar nuestros resultados, ¿te parece?

Fuente: http://www.vidanaturalia.com/dejar-de-repetir-patrones-de-conducta/

Publicado el 13 septiembre, 2016 en Actitud positiva, Desarrollo humano, Desarrollo personal. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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