Proactivo, ¿reaccionando a mi entorno o transformando mi mundo?

¡Tú eliges!

¡Tú eliges!

En la vida existen dos tipos de personas. Las que toman las decisiones y las que llevan a cabo alguna acción de la decisión. En otras palabras, autores y ejecutores. Una comunidad necesita de ambas para poder ser funcional; y el ser humano necesita pertenecer a un grupo con quien compartir valores. La pregunta es, ¿qué tipo de persona quieres ser: reactivo o proactivo? Tú puedes elegir, ¿reaccionar o transformar?


Así es como se configura el mundo. Las personas reactivas “reaccionan” ante los estímulos que les llegan de las personas proactivas.
Las personas proactivas toman la iniciativa y las reactivas se dejan llevar por la corriente.
No hay que malinterpretar, siendo proactivo también se puede elegir ir con la corriente, pero con una gran diferencia, habrá una “La Decisión” consciente y para el beneficio personal o profesional.
Una persona reactiva siempre creerá que su situación no depende de sus actos y que sólo los demás podrán cambiar su situación. La proactiva sabrá dónde está y tomará acción.

Ser proactivo implica: tomar iniciativas, ser responsables de nuestras propias vidas, nuestras propias conductas, de nuestras propias decisiones, y nunca otorgar poder para que las circunstancias sean las que marquen el camino, pues nos volvemos reactivos.
El carácter de las personas reactivas se ve influenciada por los factores físicos, sociales o psicológicos, en cambio las personas proactivas realizan un esfuerzo de primera, sin importar que haga un buen tiempo o no, que se les revise el trabajo o no. Las personas proactivas también son influenciadas por los mismos factores, pero la diferencia es que su respuesta es una elección basada en valores.
Las personas reactivas, cuando les va mal culpan a fuerzas externas de su situación. Se mueven por sentimientos. Las personas proactivas hacen hincapié en los verbos amar, hacer…, sin esperar calificaciones o revisiones “de alguien”.

El modo más positivo en el que podemos influir en el mundo, y en especial en nuestro entorno inmediato, es trabajando sobre nosotros mismos, sobre nuestro propio ser y de alguna manera inspirar a otro a hacer lo mismo. Ser proactivo es el hábito número 1 del libro: “Los 7 hábitos de la Gente Altamente Efectiva” de Stephen Covey. Para aplicar este principio en la vida necesitamos desarrollar cuatro dones humanos que dan el poder de la proactividad:

1. Autoconocimiento: La comprensión da la opción para escoger entre el estímulo recibido y la reacción tomada. Ejemplo, si alguien te insulta, puedes escoger la opción de no sentir ira. Si alguien te ofrece un dulce, puedes escoger la opción de no recibirlo.

2. Consciencia: La habilidad de consultar con la brújula interior para decidir lo mejor. Ejemplo, tomar decisiones con base en tus principios, sin importar si es lo correcto desde el punto de vista social.

3. Imaginación Creativa: La habilidad de visualizar respuestas alternativas. Usando la imaginación podemos generar y evaluar diferentes opciones.

4. Voluntad Propia: Libertad de escoger una respuesta o reacción única, sin estar forzado a responder conforme a los dictámenes y expectativas de los demás.

La carencia de actividad puede convertirse en una gran debilidad en alguno de estos cuatro puntos.

En definitiva, ser proactivo es un punto diferenciador y de apalancamiento. La proactividad es sinónimo de acción, de ejecución, de tomar la iniciativa, de moverse y de mover al de al lado si es necesario. La Proactividad no es ni siquiera parte de la solución, es la solución. La Pasividad es el problema.

Para ser proactivo es necesario conocer a la perfección nuestros valores y principios, y tomar decisiones conscientes con base en dichos valores. Además crear oportunidades y dirigirlas, inclusos cuando las cosas van bien es necesario seguir tomando decisiones conscientes. En oportunidades, ser proactivo obliga a mantenerse en lo que se está haciendo, pero en otras, tomar nuevos rumbos alineados a los valores, aunque ante ojos ajenos sean acciones extrañas.

Vale la pena sentarse y analizar si realmente hacemos uso de estos dones humanos: autoconocimiento, consciencia, imaginación creativa y voluntad independiente; también vale la pena hacer tiempo para conocer nuestras debilidades y dudas con la firme idea de mejorar y convertirnos en el piloto que necesita nuestra vida y entorno.

Si no nos gusta el camino por el cual nos lleva la corriente, entonces a ¡TOMAR ACCIÓN Y CAMBIAR EL CURSO DE NUESTRA VIDA AHORA MISMO!, recordemos… “no hay que esperar a que llegue la oportunidad, hay que crearla”.
¡Ser proactivo es una actitud ante la vida!

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¡Bendecido día!

Fuente: ¿Cómo ser proactivo? – Sebas Celis.

Acerca de Ana Iriza C.

Ana Adela Iriza, curiosa del comportamiento humano... Licenciada en comunicación social. Graduada en la Universidad Central de Venezuela. Directora de la Revista Marcas Venezuela y de Pent House Creativo, Estudio de Planificación y Soluciones Editoriales.

Publicado el 21 julio, 2015 en Actitud positiva, Alcanzar los sueños, Desarrollo humano, Desarrollo personal y etiquetado en , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. .

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