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Siete razones por las cuales las empresas (y las personas) deberían enfocarse en ser competentes en lugar de competir.

Por Jacqueline Antonetti Moreno – Comunicadora Transformacional. Experta en diversidad. Autora #1 en

Se la pieza que le falta al rompecabezas.

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A lo largo de mi vida he sido una firme creyente de que nosotros debemos competir con nosotros mismos en lugar de competir con los demás. Esto quiere decir, enfocarnos en ser la mejor versión posible de nosotros mismos y asegurarnos de que hoy somos mejores de lo que éramos ayer. Sin embargo, yo sabía esto instintivamente, pero no era realmente consciente de los beneficios que tener esta “filosofía de vida” trae hasta hace unos 12 años atrás.

A principios de los años 2000 en Venezuela, donde crecí y viví por mas de 30 años, existían dos proveedores principales de servicios de telefonía celular que eran tan competitivos que continuamente resaltaban en sus comerciales de televisión lo que hacían mejor que su competidor e incluso lo que “el otro” hacía mal. Tal “guerra de anuncios” era hasta divertida de observar; al punto que la gente no podía esperar por la respuesta del competidor cada vez que uno de ellos lanzaba una nueva campaña publicitaria.

Un día, en una reunión familiar, hablamos sobre la competencia descrita más arriba con uno de mis hermanos, quien había sido nombrado recientemente Vicepresidente de Operaciones Comerciales en una de estas grandes empresas. Todos hicimos comentarios sobre lo divertido que era ver esta competencia y así por el estilo y luego él dijo, con una sonrisa en su cara, que el comercial más reciente que habíamos visto sería el último en abordar las fallas de su competencia. Él había iniciado una nueva política de publicidad: se enfocarían en resaltar lo que hacían extraordinariamente bien en lugar de resaltar lo que los demás hacían mal.

Todos parecíamos un poco perdidos, pero mi momento de realización vino cuando él explicó la razón por la cual tomó esa decisión. Dijo algo como (palabras más, palabras menos): “nosotros tenemos valiosas cualidades que estoy seguro de que si la gente las conociera, muchos de ellos nos considerarían su primera opción. Pero estamos tan centrados en atacar al competidor que estamos olvidando lo que nosotros tenemos para ofrecer.”

¡Bum! ¡Repentinamente me di cuenta! ¡Mi filosofía de vida tenía sentido! Yo seguía siendo una humana “rara” por pensar de esa manera, pero las palabras de mi hermano me acababan de aclarar porqué estaba bien ser “rara”.

Sin extenderme más, presento a continuación las razones por las cuales creo firmemente que es mucho más productivo, tanto para las empresas como para los individuos, ser competentes en lugar de ser competitivos.

1) Alineado con lo que dijo mi hermano, cuando una persona (o empresa) se enfoca en competir con los demás, él/ella pierde el foco en sí mismo. Y, ¿qué sucede cuando perdemos el foco en nosotros mismos? Nos desconectamos de quienes somos en realidad y de lo que tenemos para ofrecer. Por el contrario, cuando nos centramos en ser competentes, necesariamente tenemos que estar conscientes de nuestros talentos y fortalezas, lo cual significa que prestamos atención a quien somos realmente.

2) Cuando competimos con otros perdemos lo que nos hace únicos. Para que algo (o alguien) sea “mejor que”, ambos tienen que tener características y cualidades idénticas.  De lo contrario, ¿cómo podemos compararlos? No podemos comparar peras con manzanas. Entonces, trabajamos en ser, lucir o actuar igual que nuestro competidor. Por otra parte, cuando nos enfocamos en ser competentes, trabajamos en mejorar eso que nos hace diferentes.

3) Cuando competimos con los demás, ponemos nuestra autoestima en las manos de terceras personas. Debido a que nos desconectamos de nuestra verdadera esencia y de lo que nos hace únicos, terminamos creyendo que no somos tan buenos como los demás y, esto tiene un impacto tremendo en nuestra auto imagen y, por lo tanto, en nuestro desempeño. Cuando nos centramos en ser nuestra mejor versión posible, no nos estamos midiendo a nosotros mismos por lo que otros han logrado sino por lo lejos que nosotros hemos llegado. Esto nos permite ejercer el rol que estamos destinados a ejercer a nuestro máximo potencial.

4) Al centrarnos en competir con los demás, somos más propensos a crear conflicto que a construir alianzas. No es un secreto lo poderoso que es el trabajo en equipo. Una empresa no puede crecer si sus empleados no trabajan en equipo y, un equipo de alto rendimiento se construye sobre las bases de sólidas alianzas. Cuando nos enfocamos en ser competentes, no nos dejamos llevar por el ego y esto nos permite ser auténticos, trabajar en equipo, enfocarnos en la meta común y simplemente “ser la pieza necesaria para completar el rompecabezas.”

5) Cuando ponemos nuestra atención en ser competentes, somos capaces de reconocer el valor que los demás traen a la mesa y nos abrimos a aprender de ellos. Por el contrario, cuando competimos con los demás, el temor de no ser “tan bueno como” o “mejor que” nos impide ver lo que podemos hacer mejor.

6) Similar al punto anterior, cuando una persona se enfoca en construir aptitudes en lugar de competir, él/ella no tiene problemas en ser responsable porque sabe que sus resultados dependen de él/ella, de sus acciones y sus decisiones. La gente que se enfoca en competir tiende a culpar a los demás cuando los resultados no son los esperados -bien sea que con el término “los demás” se refiera a personas o situaciones-, perdiendo así una gran oportunidad de crecimiento y evolución.

7) Por lo general, la competencia evita que la gente vea el gran valor que la diversidad trae a sus vidas, bien sea que hablemos desde el punto de vista empresarial o como individuos. La diversidad es una fortaleza enorme porque es la semilla de la creatividad y la innovación. Cuando nos centramos en construir capacidad, nos abrimos a ver el valor que añaden esas diferencias a nosotros, a nuestra evolución y, finalmente, a nuestra visión.

Pudiera seguir escribiendo sobre la importancia de enfocarnos en construir aptitudes versus competir, pero pienso que estas siete razones resumen bien mi punto.

Invito a los profesionales en roles de liderazgo a compartir estos pensamientos con sus equipos e inspirar a los miembros de esos equipos a trabajar en ellos mismos como la “fórmula secreta” para alcanzar los objetivos comunes. Les puedo asegurar que serán empleados más felices y motivados y, por lo tanto, la productividad de la empresa crecerá exponencialmente.

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