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La historia de cómo al dar terminé recibiendo en Navidad y las ganancias obtenidas.

Christmas-kitsPor Jacqueline Antonetti Moreno – Comunicadora Transformacional, Coach y autora No. 1 en ventas

Este año sentía un fuerte deseo de hacer algo en Navidad que fuera diferente y, con “diferente” me refiero a algo que tuviera un significado mayor que la típica cena familiar o con amigos, donde se reparten regalos y se pasa divertido. No que quisiera eliminar esa parte hermosa de la Navidad, pero no quería que se tratara sólo de eso.

Fue así como pasé semanas pensando en cómo encontrar un lugar como un refugio o un orfanato donde pudiera ir con mis hijas y mi esposo a pasar unas horas, llevar regalos, servir comida o algo por el estilo. En resumen, compartir nuestra luz y nuestro amor con personas en una situación menos favorecida que la nuestra. Ese, estoy segura, fue un mensaje Divino en donde yo sería simplemente el canal de manifestación.

Dada mi reciente mudanza a un nuevo país y la ocupada dinámica de vida que llevamos en el día a día, llegó la semana de la Navidad y yo no había conseguido ese lugar a donde ir. Entonces, el día antes de la Nochebuena llegó a mí la idea: simplemente prepara unos paquetes sencillos y llévalos a los sin techo. Hay mucho en el centro de la ciudad.

Eso hice y mis hijas prepararon los paquetes que llevaríamos al día siguiente al centro. Debido a que eran pocos (12 en total) y a la insistencia de mis hijas de que debían ser más, empecé a dudar de la “brillantez” de (¿mi?) idea y comencé a preguntarme si tenia sentido. Mi corazón habló de nuevo y me dijo: “no te enfoques en que tienes ‘sólo’ para 12, enfócate en que tocarás la vida de 12 personas.” Y esta vez mi determinación y entusiasmo se hicieron ¡inquebrantables!chiquis-Christmas-kits

 

La experiencia en sí

Mi esposo trabajaba ese día, lo cual significaba una barrera para mis planes iniciales de ir en familia. Él logró ajustar su horario para “escaparse” por unos 45 minutos y llevar a cabo la misión.

Luego de cocinar la comida de la cena para Nochebuena y organizar un poco la casa, partí juntos a mis niñas y los paqueticos navideños a buscar a mi esposo para ir los cuatro al centro.

Mi corazón latía con fuerza. No estaba segura de qué esperar; así que era como una mezcla de alegría y susto. Las niñas comentaron que les daba miedo y, en la respuesta que les di a ellas para calmarlas encontré la serenidad que yo también necesitaba. “Nada malo va a pasar”, les dije. “Porque vamos a dar amor y los angelitos nos cuidan.” Lee el resto de esta entrada